Impensable hace unos años que la F1 (considerado siempre propio de una élite minoritaria) congregara a tantos espectadores y seguidores. El artífice de este “milagro” no es otro (por suerte o por desgracia) que Fernando Alonso. Pero el asturiano no ha estado solo en esta campaña; arropado por su sempiterno presentador fetiche, Antonio Lobato, y por el resto del equipo de Informativos Telecinco, que le ha seguido (y que le seguiría hasta el infierno como comentaba antes llevándole prácticamente en brazos) ha ido haciéndose un hueco cada vez mayor en la televisión y la prensa hasta desplazar por completo el resto de la parrilla de la “cadena amiga” rompiendo con sus carreras (o rondas clasificatorias) records absolutos de audiencias (incluso y sorprendentemente destrozando a su más directa competencia “El día del señor”) para mayor gloria de sus patrocinadores (que como sucede en las sectas cada vez son más numerosos).
Fernando Alonso, polémico donde los haya, levanta odios y pasiones a su paso....los hay que le acusan de frío y distante (por no decir arrogante insoportable)...los hay que más bien parece hubieran hecho la primera comunión con él...sea como fuere la marca Alonso (a parte de sus logros meramente deportivos) es sinónimo de éxito comercial y todo lo que toca parece convertirse (literalmente) en oro.
Generalmente vilipendiado por la prensa extranjera (antaño por la germana a consecuencia de su enfrentamiento directo con el “héroe nacional teutón” Schumacher; recientemente por la británica, coincidiendo básicamente en los mismos insultos, cambiando sólo el objeto cuyo honor había sido mancillado por el ovetense; en esta ocasión por el del correspondiente “héroe” inglés, el novato Lewis Hamilton...otrora novio de la hija del dueño de la escudería, Ron Dennis,...uséase del jefe de ambos...todo claro?) como decía, generalmente maltratado por la prensa extranjera se ve alabado y engrandecido por la nacional que, en un arriesgado y desigual ejercicio de orgullo patrio se muestra a su paso partidista y poco aséptica; alonso, laureado por fans más que por periodistas, disfruta del uso y usufructo de una prensa que se ha convertido (o pervertido) en un nuevo ente, impropio, irrespetuoso, poco riguroso, transformada ahora en nueva procuradora de la justicia divina, ensalzadora de valores nacionales y defensora de la moral española frente a las invasiones bárbaras (porque cuando Alonso gana...es el mejor indiscutiblemente...pero cuando pierde....sigue siendo el mejor..ahora que se conoce que los demás, todos los demás, son malos malos malos...y le hacen trampa sólo para fastidiar, y se alían contra él los de fuera, los de dentro, los de la FIA, los aliens:..toda una serie de conspiraciones contra nuestro indefenso héroe....cuánta injusticia clamando al cielo en estos tiempos oscuros...qué sería de nosotros sin el auténtico periodismo de denuncia).
Como aquellas madres aprensivas que buscan excusas increíbles para justificar la (perdida) inocencia de sus retoños, la prensa nacional se ha mostrado benevolente y permeable con la actitud de Alonso (incluso cuando fue acusado de espionaje...siendo esta acusación más o menos equiparable a la de alta traición en la Francia Napoleónica...se le defendía señalando con el dedo a las compañías que frecuentaba “y que lo le beneficiaban”)...lo dicho...como las abuelitas que defienden a los suyos sin más razón que la meramente emotiva hemos visto a Fernandito librarse una y otra vez saliendo indemne incluso en los peores momentos...incluso habiendo perdido...
Me queda como consuelo ante tamaña y desproporcionada injusticia que, como todos sabemos, somos de fácil convencer...y pronto podría llegar otro que sustituyera en el podio a nuestro actual “héroe” nacional en solitario....y si no al tiempo....Aún tengo esperanzas en que la nueva cadena encargada de las retransmisiones de F1 sea capaz de dar un paso atrás, capaz de alejarse del personaje y ofrecer una perspectiva más amplia que nos muestre a un deportista y un deporte, nada más...un deportista entre muchos otros..de un modo más pausado, más calmado, más cuidado en su forma y fondo, más responsable de sus actos... porque la Alonsomanía como cualquier manía deriva en algunos casos extremos en patología... y ni las niñas quieren ya ser princesas ni los niños bomberos (o futbolistas)... ahora todos quieren ser pilotos... o mejor dicho... ahora todos quieren ser Fernando Alonso.
Texto: María A. Sopeña Font
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